Fantasía heróica versus Espada y Hechicería







Con este artículo inauguro una nueva sección "El invitado" del blog  Ciencia Ficción, Fantasía y Otras imaginaciones... La puerta abierta a colaboraciones sobre temática de ciencia ficción y fantasía.


(Título original “Heroic Fantasy vs. Sword&Sorcery” de Fernando Chavarría, publicado en su cuenta de Tumblr, TheSlayFer. Traducido por Mishelle Macías, Tumblr: MikaelaShamrock)


Mucha gente involucrada en el género fantástico (sea desde la literatura, los videojuegos y las películas) está familiarizada con el subgénero de 'Sword&Sorcery' (Espada y Hechicería). La definición común de este término es el del héroe de capa y espada con una vaga “brújula” moral y en búsqueda de aventuras, emociones y escapadas.

El más reluciente ejemplo además del carácter que define al género de S&S es la obra de Robert E. Howard, 'Conan de Cimeria' conocido como Conan el Bárbaro, quien se ha convertido en un referente y en quien la mayoría de las personas piensan cuando escuchan este género.




Otros personajes prominentes serían Kull de Atlantis y Red Sonja (también creados por Howard y Marvel Comics respectivamente); pero lo que define al S&S no es necesariamente el personaje (es una parte pero no un todo) sino las temáticas y la trama de las historias.

El género de Espada y Hechicería -a diferencia del género del que se generó, la Alta Fantasía- no se ambienta en un mundo peligroso a causa de la maldad, un demonio o un Señor Oscuro, y las tramas no giran en torno a salvar el mundo de dichas amenazas. En su lugar suelen ser más personales al protagonista o al héroe que es arrastrado al conflicto y acepta ser parte de ello por la gloria, las recompensas, etc.

Además, mientras que en la Alta Fantasía el héroe quiere traer la paz o poner fin a un conflicto, el héroe en S&S encuentra que la paz y la calma son mortalmente aburridas por lo que a menudo pasa a la siguiente aventura después de terminar la anterior.

El mejor ejemplo es nuevamente encontrado en Conan. En la película del mismo nombre, protagonizada por Arnold Schwarzenegger en 1982, se enfoca a un Conan deseando encontrar y matar a Thulsa Doom (interpretado por James Earl Jones) en venganza por la muerte de sus padres, quemando su villa y forzándolo a la esclavitud. En el filme Conan tropieza convenientemente con el Rey Osric -que pasó de perder a su hija bajo la influencia de Thulsa Doom- y Conan quedó a mano.


Esta es la gran diferencia con el renuente e improbable héroe de la Alta y Baja Fantasía. Asimismo, en S&S el elemento básico de la fantasía es la construcción de mundo que está completamente en manos del autor, como Howard que creó la Era Hiboriana para Conan y Kull, el cual supuestamente debía ser una edad perdida en el tiempo después del hundimiento de la Atlantis y antes del nacimiento de las culturas clásicas.

Muchos de los escritores contemporáneos han escogido construir un mundo ( como es la práctica usual en la fantasía), pero en sus inicios, los autores de S&S decidían no hacerlo.
Como sea, en los últimos años otro subgénero se ha popularizado, la Fantasía heróica el cual toma partes y piezas de ambas (Alta Fantasía y S&S).

En ese aspecto, las tramas de la Fantasía heróica tienden a ser personales, afectan a la escena general de las cosas o es un recuento de las aventura de determinado héroe. En este género, el héroe es esa clase de persona que nace con un gran potencial o herencia pero desea paz o regresar a su antigua vida.

Los mejores ejemplos de este arqueotipo clásico de esta categoría son Frodo Baggins de 'El Señor de los Anillos', Rand al'Thor de 'La Rueda del Tiempo' y Taran de 'Las Crónicas de Prydain', pero todos loos mencionados pertenecen a la Alta Fantasía; por lo que el que más resaltaría dentro de este género es Drizz Do'Urden (R.A. Salvatore), uno de los personajes más populares de la escena de Calabozos y Dragones (Dungeons and Dragons) de Los Reinos Olvidados.


Drizzt desea la paz pero constantemente es arrastrado al conflicto que de alguna forma está vinculado con él -sea por sus relaciones personales o por sus creencias- ya que él es un Elfo Oscuro que rechaza seguir las 'oscuras' tradiciones de su propia clase y por encima de todo, a sus adversarios que están relacionados con su raza o pasado. El enemigo más común que tiene Drizzt es Artemis Entreri quien es su opuesto. Salvatore se refiero a ellos como un humano que debería haber nacido como Elfo Oscuro y viceversa. Los conflictos de Drizzt son ambos personales y las apuestas son altas.

La diferencia entre ambos géneros está en el protagonista. El héroes del S&S ama la aventura y las emociones mientras que el héroe de la Fantasía heróica tiene que crecer desde su posición.

Un elemento de romance se encuentra en ambos pero también son limitadas por la trama, este es el porqué mucho de los personajes del S&S son a menudo considerados antihéroes y con frecuencia son retratados bajo un enfoque machista, por otro lado, el protagonista de la Fantasía heróica es simpático.
En el S&S aspiramos ser más como ese héroe fuerte, gallardo y sin sentido, y en la Fantasía Heróica nos identificamos y relacionamos más con el protagonista. La línea entre ambos géneros es delgada pero muy clara.



El aporte de la ciencia ficción





Cuando un lector se adentra en los terrenos de la ciencia ficción termina tocado en su interior. Algo se mueve en su espíritu, y esto sucede porque las novelas y los relatos este género incentivan la imaginación y nos hacen fascinarnos con máquinas maravillosas. Por ejemplo, muchos jóvenes lectores de Julio Verne se motivaron a seguir una carrera de ingeniería y anhelaron construir las máquinas que imaginó Verne. Muchos de los inventos empezaron en la imaginación de un escritor de ficción especulativa. Pongamos el caso de un escritor importante en el género  como Isaac Asimov. Escribió historias sobre las relaciones entre robots y los humanos, entre las máquinas y los hombres.


La ficción especulativa nos ayuda a establecer normas de conducta ante eventos que, hipotéticamente, todavía no ocurren. Por ejemplo, Solaris de Stanislaw Lem, la novela se sitúa en  un planeta llamado Solaris, que tiene una estación de investigación humana y describe la conducta de los hombres ante un ambiente hostil y caótico.



En las obras de ciencia ficción se plantea mundos alternativos donde se juega con posibles finales a eventos históricos. Por ejemplo, Un hombre en el Castillo de Philip Dick se planeta la situación de Estados Unidos, quince años después de que las Fuerzas del Eje (Italia, Alemania y Japón) derrotaran a los aliados.


Los relatos y las novelas de ciencia ficción tuvieron y tienen sus detractores. En sus comienzos se la etiquetó como literatura popular. Uno de los cultores del género, Ray Bradbury sufrió acusaciones de muchos críticos que dijeron que era un escritor «poco serio». Lastimosamente, nunca pensaron en la seriedad con que Bradbury trabajó sus textos, estudiando la condición humana. A la Ciencia Ficción se la relegó a segundo plano como parte de  la literatura para jóvenes. Desde luego, esta literatura cautivó a más de un adulto con historias de escritores como Asimov, Clarke, Orwell o Huxley.

Muchas obras de ficción especulativa nos plantean futuros alternos que nos obligan a cuestionarnos lo que hacemos con nuestro presente. Este género sueña nuevas tecnologías y cuestiona su uso. Nos planeta desafíos. Nos obliga a pensar en posibles cambios para mejorar nuestra futuro. 

¿Por qué nos gustan las historias de fantasía y ciencia ficción?










Recordemos por un instante, una vieja trilogía de películas: Star Wars, producida por 20th Century Fox, a finales de la década de los setenta y en la década de los ochenta. Presenciamos a lo largo de la saga épica de Ciencia Ficción, la lucha de Luke Skywalker contra del Imperio Galático,  liderado por su propio padre. En las tres películas existen dudas del protagonista, derrotas, preparación de la lucha y por supuesto, la gran victoria. Al final nos sentimos reivindicados y satisfechos de haber completado el recorrido en «la Galaxia Lejana».  


Lo que nos llevó a sentir  George Lucas tiene la explicación en los estudios de Joseph Campbell, donde nos cuenta que toda narración responde al «Viaje del Héroe», un patrón básico que tienen todas narraciones de las culturas. Muchas años después, el americano Vogler lo desmenuzaría en su libro «El Viaje del Héroe», donde pone de manifiesto que  el héroe de toda historia (bien puede ser, un antihéroe) tiene un recorrido que inicia en el llamado del héroe, tiene indecisiones y se decide a realizar el viaje, aquí tiene peligros, el enfrentamiento consigo mismo y finalmente, halla su búsqueda.  


Además, tomemos en cuenta que, toda historia se traduce en lo esencial de nuestras culturas,  lo que todos los humanos sabemos que está con nosotros y muchas veces lo representamos en nuestra vida diaria.  Carl Jung lo llamó Imagos o Arquetipos.  ¿Qué es un arquetipo?  Es una imagen simbólica que tenemos en la psique los seres humanos. Por ejemplo, cuando hablemos de un arquetipo: el viejo sabio.  A todos, indistintamente de nuestra cultura nos viene a la mente la siguiente imagen: un hombre de mas o menos 70 años, sentado en una banca, hablando junto a un hombre joven, entregando sus conocimientos o su experiencia de vida. 



De este mismo modo, los arquetipos están presentes en las narraciones de ciencia ficción y fantasía, porque la esencia humana debe habitar en «los pasillos y las habitaciones» del género para que todo lector-usuario o espectador-usuario se sienta atraído e identificado por lo que le cuentan. Aunque escribamos de seres extraterrestres de cuatro manos y un solo ojo, éstos seres deben «sentirse humanos», es decir, ser parte de un arquetipo. 

En definitiva, cada vez que miramos o leemos una historia de ficción especulativa estamos muy cerca del viaje de un héroe (o antihéroe) y la escena humana, aunque se desarrolle en un desierto venusiano.

¿Magos o viajes en el tiempo?




Hace una semana, una amiga me hizo una pregunta a quemarropa: «¿Cuál es la diferencia entre fantasía y ciencia ficción?». Me quedé mirándole, indagando en mis propios referentes. Y luego le respondí:

  «Si comparamos entre los géneros podríamos encontrar marcadas diferencias y al mismo tiempo enormes similitudes». 

«Explícame», me dijo.

«Primero vamos con las semejanzas. En las novelas, relatos, juegos y películas de ficción especulativa, el lector es trasladado a un mundo extraño. Precisamente, la fantasía y la ciencia ficción, por ser ficciones especulativas deben desarrollarse en este tipo de mundos, que muchas veces desafían las percepciones del lector.  Hay que tomar en cuenta que muchas de las novelas, películas, juegos o relatos de fantasía toman prestadas técnicas de la ciencia ficción, y de modo inverso, ocurre lo mismo. Y en segundo lugar, hay que considerar, lo que explica Orson Scott  Card, en su libro «Cómo escribir ciencia ficción y fantasía»,  que la fantasía y la ciencia ficción no nacieron como conceptos literarios. Nacieron como una necesidad de etiquetarlos editorialmente.  Por ejemplo, las novelas G.H Wells como «La Guerra de los Mundos» fueron considerados romances científicos».

«¿Y las diferencias?», me preguntó.

«En el caso de la fantasía, las novelas, los juegos, los relatos y las películas deben tener leyes propias que gobiernan los mundos extraños, leyes que van contra las leyes que conocemos en nuestra realidad. Por ejemplo, en un ese mundo extraño, los árboles podrían hablar y mantener una nutrida comunidad. En cambio, en  la ciencia ficción,  no se  alteran las leyes de la naturaleza, se las mantiene, incluso se las potencia con el uso de tecnologías avanzadas, principios científicos de vanguardia o teorías de alguna área de estudio.  Por ejemplo, en  las novelas de Julio Verne, muchos de los inventos que narró en sus historias, no alteraron las leyes de la cinemática y la dinámica. En «veinte mil lenguas de viaje submarino», el submarino cumple las leyes de la Física de Arquímedes».

«Te comprendo…», me dijo.

«Aunque la verdad, la etiqueta de si la novela es de ciencia ficción o fantasía lo debe decidir el escritor y con eso debería bastarnos. Lo real es que ambas son ficciones especulativas, ¿no cierto?».

Mi amiga sonrió y se despidió satisfecha. A unos pasos, se dio media vuelta, me enseñó un ejemplar de mi novela «Los Improductivos»  y dijo: ¿Qué tipo de ficción especulativa es?». Sonreí y le dije: «Ciencia Ficción, aunque a veces pienso que puede ser terror».